HABLAR TAMBIÉN ES UNA FORMA DE SALVAR VIDAS: Hoy elegimos escuchar

Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es un acto de valentía.

Hoy, en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, hacemos una pausa para recordar  algo que nunca debemos olvidar: detrás de cada persona hay una historia que merece ser  escuchada, comprendida y acompañada. 

 

A veces, una sonrisa puede esconder un dolor. Un “estoy bien” puede significar “no sé  cómo pedir ayuda”. Y un silencio puede estar diciendo mucho más de lo que imaginamos. 

 

Por eso, hoy queremos hablar de la importancia de hablar, escuchar y pensar. Pensar que,  incluso en los momentos más difíciles, no estamos solos y que siempre existen alternativas  antes de tomar una decisión que puede cambiarlo todo para siempre. 

 

Hablar con alguien de confianza, acercarse a un profesional, contar lo que sentimos o  simplemente decir “no estoy bien” puede ser el primer paso para encontrar una salida. 

 En Clínica Maicao creemos que escuchar también es cuidar. Por eso contamos con canales  seguros y confiables para nuestros trabajadores, espacios en los que pueden acercarse,  hablar y ser escuchados con respeto, empatía y sin juicios. 

 

En el marco de esta fecha, abrimos un espacio de reflexión para nuestros funcionarios,  donde tuvieron la oportunidad de escribir ese pensamiento intrusivo que quizá los ha  acompañado últimamente y, al mismo tiempo, dejar una frase de esperanza para ese  compañero que hoy, más que nunca, podría necesitarla. 

También queremos dirigirnos a las familias maicaeras: si tú o alguien cercano está  atravesando un momento difícil, no se quede en silencio y no tenga miedo de pedir ayuda.  No están solos. Los centros de salud de nuestro municipio cuentan con rutas de  prevención y atención que deben ser conocidas, utilizadas y tenidas en cuenta ante  cualquier señal de alarma.  

A nuestros jóvenes, algo muy importante: no están solos. Hay familias, amigos, docentes,  profesionales, orientadores y personas dispuestas a escucharlos y a brindarles una mano  amiga.

No tenemos que enfrentar nuestros momentos más difíciles en soledad. 

Hoy y todos los días, escuchemos sin juzgar, acompañemos sin soltar y hablemos sin  miedo. 

Porque prevenir el suicidio también empieza con algo tan sencillo y tan poderoso como  preguntar: 

“¿Cómo estás realmente?” 

Y, sobre todo, estar dispuestos a escuchar la respuesta.

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